29 de abril de 2010

ZetaZeroAlfa


Zeta: es la última letra de nuestro alfabeto; en física, es el símbolo de la impedancia y del número atómico; Zeta, en matemáticas, junto con X e Y indica una incógnita, una variable, una coordenada... Zeta, en química, aparece en abreviaciones como Zn, Zr, símbolo de zinc y zirconio… En filosofía la zetética es la búsqueda incesante de la verdad caracterizada por la duda constante... Zeta, sexta letra del alfabeto griego y " Hacha de Guerra" en el códice cuneiforme sumerio... Zeta, en el código internacional de banderas de señalización significa "Comienza a remolcar" o "listo para ser remolcado”... Zeta, onomatopéyicamente suena como un corte vertical, una descarga eléctrica, una electrocución... Zeta en la edad media, indicaba en la numeración romana el 2000...

Zero: es un número cardinal que indica la falta de cualquier unidad; Zero es el estado inicial de una magnitud susceptible de variar en dos sentidos opuestos... Zero, en física, como "cero absoluto" es la temperatura mínima a la que en teoría se puede llevar a un cuerpo… Zero, en balística, como "disparar a cero" se entiende hacerlo con el arma horizontal, cuando el objetivo es muy cerca... Zero como corte de pelo… Zero, en la valoración escolástica, la puntuación de mérito más baja, denota insuficiencia absoluta… Zero, onomatopéyicamente, suena como un corte horizontal, una tabla rasa, un agujero negro… Zero es también el nombre dado por los americanos al caza japonés Mitsubishi A6M... Zero, como Edén Pastora, alias "Comandante Cero" ex líder guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional nicaragüense… Zero Zero Zero como la terminación del nuevo milenio…

Alfa: es la primera letra del alfabeto griego. A menudo un símbolo de “Principio” que se contrapone con la última letra de ese alfabeto, omega, símbolo del “Final” …Alfa privativa, primer elemento de la composición griega, donde tiene el valor de la negación pura y simple, todavía usada como prefijo en composiciones de la lengua moderna. Alfa, en física, como partículas alfa, núcleos de helio velocísimo… Alfa planta herbácea perteneciente a las gramíneas… Alfa como Alfano, caballo árabe grande, fuerte y fogoso… Alfa, onomatopéyicamente, suena como una respiración profunda, un círculo concéntrico, un amanecer radiante…

27 de abril de 2010

Ultima Frontiera - Unosetteottonove (1789)



Letra traducida:


La Revolución sin Dios ni Estado
Cuantos barones y campesinos ha masacrado
Nobles personas tras la ciega guillotina
La democracia es heredera de asesinos
Ciertamente ésta no es mi revolución
No quiero ser hijo de una absurda razón
De la burguesía, del materialismo, de la ideología!

En Francia se ponía el sol
Y se marchitaba una flor llamada Honor
En Francia no se podía amar
Y el cielo se oscurecía y las lágrimas de los dioses caían

La libertad creada para explotar
La fraternidad significa traicionar
Y la igualdad es sólo hipocresía
Hija de la ignorancia y de la burguesía
Mi revolución es la del 22 en Roma
Mi revolución es un espíritu que llama
No es una ideología, sino una visión pura, una vida ardita!

En Francia se ponía el sol
Y se marchitaba una flor llamada Honor
En Francia no se podía amar
Y el cielo se oscurecía y las lágrimas de los dioses caían

En Francia se ponía el sol
Y se marchitaba una flor llamada Honor
En Francia no se podía amar
Y el cielo se oscurecía y las lágrimas de los dioses caían


Letra original:

Quella Rivoluzione senza Dio né Stato
quanti ne ha massacrati di baroni e contadini,
nobili persone tra cieche ghigliottine
questa democrazie è erede di assassini.
Di certo non è mia quella Rivoluzione
non voglio esser figlio di un’assurda ragione
di quella borghesia, di quel materialismo, di quell’ideologia!

In quella Francia tramontava il sole
ed appassiva un fiore che si chiamava Onore,
in quella Francia non si poteva amare
e il cielo si oscurava e il pianto degli Dèi scendeva.

Quella libertà è creata per sfruttare
quella fraternità significa tradire
e quella uguaglianza è solo ipocrisia
figlia dell’ignoranza e della borghesia.
La mia Rivoluzione è ‘22 a Roma
la mia Rivoluzione è lo spirito che chiama
non è un’ideologia ma una visione pura, una vita ardita!

In quella Francia tramontava il sole
ed appassiva un fiore che si chiamava Onore,
in quella Francia non si poteva amare
e il cielo si oscurava e il pianto degli Dèi scendeva.

In quella Francia tramontava il sole
ed appassiva un fiore che si chiamava Onore,
in quella Francia non si poteva amare
e il cielo si oscurava e il pianto degli Dèi scendeva.

25 de abril de 2010

La Falange Clandestina


Su autor es el historiador José Manuel Puente Fernández, nacido en Argentina hace 40 años y licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Cantabria. El autor ya cuenta en su haber con otras dos obras de temática falangista, Falange Española de las JONS en Asturias, aproximación sociopolítica a su militancia en la ciudad de Gijón (1934-1936) y La cuestión nacional a través de la prensa falangista. Los semanario FE y Arriba. Lo edita Cantabria Tradicional S. L.

Si es innumerable la bibliografía falangista, ésta ha pecado casi siempre de ser en buena parte de los casos parcial en un sentido o en el contrario. En la actualidad, autores como Payne se han aproximado de una manera más científica, por así decirlo, pero prima, sobre todo, la obra de pesebreros, mantenidos e historiadores de salón que no dudan en sacrificar su supuesta profesionalidad por agradar a los nuevos amos. Desde luego no podemos olvidar la prolífica obra que viene desarrollando el camarada José Luis Jerez Riesco, que lo mismo nos lleva a conocer las aventuras y desventuras de Falange allá en Argentina, como a saber un poco más de aquellos hombres que merecieron las máximas distinciones con que Falange premiaba a sus más destacados elementos, conocer los comienzos políticos de José Antonio o hacer un viaje en el tiempo por el Madrid de los comienzos de la Falange y los lugares que significaron algo en el nacimiento y primeros tiempos de nuestro movimiento.

La característica de este obra de tan joven historiador es que una vez leída uno no es capaz de discernir si Falange le es simpática o no, y ahí radica su valor.

La obra se estructura en tres partes, la primera se dedica a los orígenes del fascismo en España, el partido de Albiñana y el nacimiento de las JONS y de Falange y su posterior fusión, hasta la muerte de José Antonio en la prisión de Alicante. La segunda parte se centra en la Falange Montañesa, desde 1933 hasta la Liberación en 1937, con importantes aportaciones como el listado de militantes de la JONS de Santander. Por último, la tercera es un listado de los caídos de la Falange Montañesa como consecuencia de la represión republicana durante el año de terror frentepopulista. La obra termina con una serie de documentos que facilitan la comprensión para los no iniciados en el tema. Cada capítulo viene acotado con multitud de citas necesarias para aquel que no conozca a fondo el tema.

En definitiva, una obra rigurosamente histórica sobre la Falange en general y la Montañesa en particular que aportará a aquel lector ajeno a nuestro movimiento una composición de lugar bastante aproximada de lo que fue aquel período de nuestra historia, donde se situaron los orígenes del nacionalsindicalismo, último movimiento romántico, que con el devenir de la Guerra Civil pasó a ser otra cosa.

Absolutamente recomendable para todo el mundo

19 de abril de 2010

Los separatistas: los peores enemigos del País Vasco, de Cataluña y de Galicia

Ninguno de los problemas que estamos tratando aquí hoy ha surgido del suelo, como la hierba- Todos tienen causas muy concretas. O, para ser más exactos, son los síntomas de una patología política muy concreta: la llamada construcción nacional, que consiste en una enorme campaña de ingeniería social dirigida a dos objetivos. El primero, desconectar a gallegos, vascos y catalanes de los demás españoles. Y el segundo, desconectar a los mismos gallegos, vascos y catalanes de hoy de todas las anteriores generaciones.

Y para ello, siguiendo las enseñanzas de Orwell cuando advirtió de que “quien controla el pasado controla el futuro”, las dos herramientas fundamentales son la sustitución de la historia de verdad por una historia de ciencia ficción, junto con la conversión de la lengua en un medio de incomunicación.

Y hay un campo en el que estos dos caminos, el de la historia y el de la lengua, se cruzan de modo especial: la toponimia. Porque también con ella se lleva treinta años marcando las diferencias y los límites.

Con el rebautizo de los nombres de lugar nuestros separatistas patrios creen que se puede cambiar la esencia nacional de las personas.

Mediante la eliminación del topónimo en lengua española, la alteración del existente según reglas creadas para cada caso o la simple invención de nuevos términos nunca hasta entonces imaginados, nuestros voluntariosos separatistas, empeñados en la acción nacionalizadora sobre territorios y habitantes mediante las mágicas potencias del nombre, avanzan todos los días, sin obstáculo digno de mención ni a izquierda ni a derecha, en su delirante plan.

Ejemplos los hay a miles, y muchos son tan conocidos como la eliminación, no sólo para las regiones afectadas, sino para toda España, de palabras como Lérida, Gerona, La Coruña, Orense o Fuenterrabía, que en todas las cadenas de televisión de ámbito nacional, en las que, evidentemente, se habla la lengua de Cervantes, son siempre mencionadas como Lleida, Girona, A Coruña, Ourense y Hondarribia. Sin embargo, este criterio no se extiende a Alemania, Francia, Londres, Burdeos, Colonia o Amberes, que, para ser coherentes, debieran ser llamadas en el telediario Deutschland, France, London, Bordeaux, Köln y Antwerpen. Evidentemente, en TV3 la capital de Aragón es Saragossa.

La hipocresía de los alquimistas del topónimo no tiene límites: el artículo 10 de la Ley Básica de normalización del uso del euskera, norma de 1982, se estableció que “la nomenclatura oficial de los territorios, municipios, entidades de población, accidentes geográficos, vías urbanas y, en general, los topónimos de la Comunidad Autónoma Vasca, será establecida respetando en todo caso la originalidad euskaldún, romance o castellana con la grafía académica propia de cada lengua”, lo que ha venido siendo incumplido sistemáticamente desde hace un cuarto de siglo sin que ningún partido político haya protestado.

Para conseguir la unidad de destino en lo euskaldún se ha hecho de todo. Por ejemplo eliminar de un plumazo la citada Fuenterrabía, topónimo impuesto por el franquismo allá por el año 1203, momento en el que la fundó Alfonso VIII de Castilla con ese nombre.
También están las traducciones para imponer un nombre eusquérico a lugares que desde siempre sólo lo tuvieron romance. Por ejemplo, la comarca vizcaína de las Encartaciones, el tercio oriental de Vizcaya, lindero con las vecinas Burgos y Cantabria, donde jamás se habló vascuence y donde, evidentemente, no hay un solo topónimo en vascuence. Pues bien, ahora le ha surgido un absurdo Enkarterri que es una pura invención, así como un Valle de Carranza al que le ha crecido una k y una tx, y una cuevas de Pozalagua rebautizadas Pozalaguako kobak.
Curiosamente, en el sentido contrario no sucede. A nadie, ni en tiempos de Recaredo ni en los de Felipe II ni en los de Franco, se le ocurrió jamás adjudicar un topónimo castellano postizo. A nadie se la ha ocurrido jamás rebautizar al Goyerri como “Tierras altas”, ni a Azcoitia “Sobrelapeña”, ni a Azpeitia “Bajolapeña”, ni a Lizarza “Fresneda”, ni a Urrechu “Avellaneda”. Pero a Salinas de Añana ahora se le llama Gesaltza, a Villanueva Uribarri, a Ribera Alta Erribera Goitia y a San Román de San Millán Durruma Donemiliaga para pasmo de sus vecinos, incapaces de encontrar sus pueblos cuando han de buscarlos en la guía telefónica.

También está el cambio de ortografía, que ha llenado el País Vasco de bes por uves, de kas por ces y de tx por ches hasta el delirio.

Ahora Santurce se llama Santurtzi, es de suponer que porque los nacionalistas creen haber recuperado con ello algún antiquísimo topónimo eusquérico. Pero el problema es que Santurce es un nombre latinísimo, derivado del santo patrón del lugar, San Jorge, como el San Jurjo orensano, el Santiurde montañés o el Santurde riojano.

“Desde Santurtzi a Bilbo vengo por toda la orilla”

Por cierto, todo esto obligará a cambiar hasta las letras de las canciones que los vascos han cantado durante siglos, porque es de suponer que ahora lo correcto será “desde Santurtzi a Bilbo vengo por toda la orilla”…

Y ya que hemos llegado a la muy abertzale capital del Nervión, rebautizada por el PNV con tan tolkieniano nombre de “Bilbo”, quizá conviniese recordar que se llama Bilbao desde su misma fundación en el año 1300 por Don Diego López de Haro, mediante, por cierto —sarcasmos de la historia…— acta fundacional emitida en Valladolid otorgando a los bilbaínos el Fuero de Logroño.

Uno de los casos más interesantes es el de Pedernales, localidad vizcaína en la que reposa el cuerpo incorrupto de Sabino Arana. Pues bien, tan castellano nombre no podía ser aceptado, sobre todo para tan simbólico lugar, así que se dedujo que ya que un pedernal es una piedra (harri) con la que se hace fuego (su), el nombre vascamente puro de la localidad habría de incorporar esos dos elementos. Y de este modo Pedernales fue eliminado y quedó en Sukarrieta, lo que provocaría el asombro hasta del propio Sabino si levantara la cabeza.

Curiosamente, este afán por recuperar hasta cosas que nunca existieron no se da para el nombre más importante, el de toda la región, perdón, nación: Euskadi, disparate lingüístico de primer orden que ha sustituido a los viejos nombres con los que castellanohablantes y vascohablantes han llamado a su tierra desde hace muchos siglos: Euskalerría, Vasconia y Provincias Vascongadas.

Es muy significativo que este fenómeno no se da en otras partes, sobre todo en la imperialista y opresora Castilla, donde a nadie jamás se le ha ocurrido eliminar la Urria o la Artieta burgalesas, el Valdezcaray riojano, el Bascuñana conquense, o el Garray soriano en nombre de una identidad castellana a recuperar. Pero en la liberada Euskadi sabiniana, no sólo se persigue a las personas. También a las palabras.

Los mismos problemas de psiquiátrico se dan en Galicia, donde el peso de la responsabilidad por la eliminación de los topónimos castellanos, que han convivido con los gallegos desde siempre (Fisterra-Finisterre, Puentedeume-Pontedeume, Orense-Ourense, La Coruña-Coruña —sin la A—), recae no sobre los separatistas, sino sobre los gobiernos del PP antes y del PSOE ahora.
Pero no me extenderé en ello, pues, para continuar con la canción, termino “deprisa y corriendo porque me aprieta el corsé”.

Pero no quiero terminar sin señalar un detalle: los vascos, catalanes y gallegos tienen que darse cuenta de que mediante estas absurdas políticas no se está haciendo ningún favor ni a sus lenguas, ni a sus culturas, ni a sus identidades históricas. Todo lo contrario. En primer lugar, porque la imposición lingüística y las obsesiones palabreras sólo puede conducir, y lo estamos viendo ya, a la fobia hacia esas lenguas por parte de muchos ciudadanos. En segundo lugar, porque muy difícilmente se puede defender y potenciar lenguas, historias y personalidades colectivas falsificándolas, adulterándolas y eliminándolas sistemáticamente.

Nunca, en toda la historia, se ha perpetrado un ataque más devastador contra la lengua, la historia y la cultura de esas regiones. Los supuestos defensores de las esencias vascas, catalanas y gallegas han demostrado ser sus principales enemigos, pues lo único que han conseguido son ridículas parodias de aquello que pretenden defender.

Pero ha de tenerse en cuenta que todo esto no tiene nada que ver con la lengua, sino con la política. La persecución a la lengua no es más que un instrumento. Todo esto no surge del odio a la lengua española, sino del odio a España.

Jesús Laínz

*Conferencia pronunciada en octubre de 2008 para la fundación DENAES reproducida en la red por El Manifiesto

12 de abril de 2010

Aurora - La terra dei padri




Letra traducida:

Mis primeros sobre este suelo
Y ya sentía que era mi tierra
Aprendí a amarla en el reflejo de un lago
Y respirando el aire frío de una cumbre

Mi vida está aquí y aquí lucharé
Por la tierra de mis padres
Mi vida está aquí y aquí lucharé
Por la tierra de mis padres

Un cálido sol me llevó frente al mar
Una luna nueva me empujó a la batalla
Antiguos muros me hablaron de gestas
Y de una civilización enterrada en el pasado

Mi vida está aquí y aquí lucharé
Por la tierra de mis padres
Mi vida está aquí y aquí lucharé
Por la tierra de mis padres

En la cara de un anciano encontré el orgullo y la dignidad
En su coraje la voluntad de luchar
La libertad brilla como el sol
Ningún invierno podrá borrarla nunca

Mi vida está aquí y aquí moriré
Por la tierra de mis padres
Mi vida está aquí y aquí moriré
Por la tierra de mis padres
Mi vida está aquí y luchar aquí
Por la tierra de mis padres
Mi vida está aquí y luchar aquí
Por la tierra de mis padres


Letra original:

I miei primi passi sopra questo suolo
E già sentivo che era la mia terra
Imparai ad amare nello specchio di un lago
E respirai l'aria fredda di una vetta

La mia vita è qui e qui combatterò
Per la terra dei miei padri
La mia vita è qui e qui combatterò
Per la terra dei miei padri

Un sole caldo mi portò davanti al mare
Una nuova luna mi spinse alla battaglia
Antiche mura mi parlano di gesta
E civiltà sepolte nel passato

La mia vita è qui e qui combatterò...
Nel volto di un vecchio trovai orgoglio e dignità
Nel suo coraggio la voglia di lottare
La libertà risplende come il sole
Nessun inverno la potrà mai cancellare

La mia vita è qui e qui io morirò
Per la terra dei miei padri
La mia vita è qui e qui io morirò
Per la terra dei miei padri
La mia vita è qui e qui combatterò
Per la terra dei miei padri
La mia vita è qui e qui combatterò
Per la terra dei miei padri

10 de abril de 2010

José Antonio Primo de Rivera - La Gaita y la Lira


¡Cómo tira de nosotros! Ningún aire nos parece tan fino como el de nuestra tierra; ningún césped más tierno que el suyo; ninguna música comparable a la de sus arroyos. Pero... ¿no hay en esa succión de la tierra una venenosa sensualidad? Tiene algo de fluido físico, orgánico, casi de calidad vegetal, como si nos prendieran a la tierra sutiles raíces. Es la clase de amor que invita a disolverse. A ablandarse. A llorar. El que se diluye en melancolía cuando plañe la gaita. Amor que se abriga y se repliega más cada vez hacia la mayor intimidad; de la comarca al valle nativo; del valle al remanso donde la casa ancestral se refleja; del remanso a la casa; de la casa al rincón de los recuerdos.

Todo eso es muy dulce, como un dulce vino. Pero también, como en el vino, se esconden en esa dulzura embriaguez e indolencia.

A tal manera de amar, ¿puede llamarse patriotismo? Si el patriotismo fuera la ternura afectiva, no sería el mejor de los humanos amores. Los hombres cederían en patriotismo a las plantas, que les ganan en apego a la tierra. No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu hallamos a mano. Es elemental impregnación en lo telúrico. Tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que esté cabalmente al otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable. Es decir, tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual.

Bien está que bebamos el vino dulce de la gaita, pero sin entregarle nuestros secretos. Todo lo que es sensual dura poco. Miles y miles de primaveras se han marchitado, y aún dos y dos siguen sumando cuatro, como desde el origen de la creación. No plantemos nuestros amores esenciales en el césped que ha visto marchitar tantas primaveras; tendámoslos, como líneas sin peso y sin volumen, hacia el ámbito eterno donde cantan los números su canción exacta.

La canción que mide la lira, rica en empresas porque es sabia en números.

* * *

Así, pues, no veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva. Sin empresa no hay patria; sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales. Calla la lira y suena la gaita. Ya no hay razón –si no es, por ejemplo, de subalterna condición económica– para que cada valle siga unido al vecino. Enmudecen los números de los imperios –geometría y arquitectura– para que silben su llamada los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea.

(FE, núm. 2, 11 de enero de 1934)